Poesía de Juan Lapeyre

La mente, ese océano en que cada forma …

TARDE

Como el maestro, veo que la lluvia
cae sin dilación, se arroja inútil
sobre el patio, raspando débilmente
las paredes, queriendo. Mas no ahora
queda huella de eso, sino esto.
La tarde se conforma con un velo
púdico de neblina, que nos deja
suponer que quien viene es un amigo.
La ventana me muestra y me duplica.
Me confía la luz herida y pienso,
antes de que la puerta lo introduzca,
que nada nuevo bajo el sol dirá
(no porque cae el sol mientras que llega).
Es otro pensamiento con iguales
componentes: las ruedas y los ejes
de la misma carreta de la historia:
esqueleto de nuestros padeceres,
la carne de los vicios y la sangre
de nuestras ansias remezcladas.
En fin, otra noticia más del mundo.
Quizá sean las órdenes que mandan
separar mi cabeza de su cuerpo
y la materia de la red que sufre:
el alma al fin al aire sin sentirlo.
No lo sé, mas no importa todavía,
seguro en mi silón me despierto
de esta demora y digo: llegas tarde.
Suelto el papel, silencio.

03-06-2010

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Mon, July 19 2010 » existencia, reflexiones, tiempo

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